SolarPunk


Qué es el SolarPunk


El SolarPunk es una reciente movimiento literario ligado a la ciencia ficción pero dándole un giro más optimista pero sobre todo enfocado en la ecología, la permacultura, y la perfecta sincronía entre el hombre y la naturaleza, usando sí, la tecnología, pero de una manera sensata, en su mínima expresión y tanto para mejorar el entorno incluido animales y plantas como a la propia vida del hombre que ya por fin deja de ser un depredador o simple esquilmador de recursos, tal como se nos lleva diciendo desde la época de los primero autores de la Biblia, a un factor más de la naturaleza con la que debemos entrar en simbiosis si queremos mantener a nuestra especie.


Como un simple ejemplo de lo que sería un relato SolarPunk a continuación pondré un pequeño corto con esa temática realizado por mí mismo.



Una esperanza y un nuevo desafío, pero sobre todo un terrible miedo que vuelve.


Estaba en la Universidad, finalizando la última clase del semestre, y entre risas y bromas de mis compañeras de universidad, comentábamos lo que íbamos a hacer las dos semanas que teníamos libres antes de que empezara el siguiente semestre. Viajar, decía una, estar todo el día en la playa decía otra, estudiar sin parar, decía la aguafiestas de siempre en todo muy serio. Estar con mi familia, dije yo de una forma tan enérgica que me sorprendió incluso a mí. Todas me miraron extrañadas, ¿la familia?, pero que rollo ¿no? Si bueno, dije yo, es que viene familia que hace años que no veo y claro... y todas rieron.


Una vez comprobada que la taquilla estaba vacía y había dejado la habitación bien limpia me dispuse con mi pequeña maleta a irme hacia el sistema de transporte universitario para partir a mi aldea.


Mientras iba en el autobús, un sistema que iba colgado de cables eléctricos, tan silencioso que en ocasiones temías que se fuera a caer en cualquier momento, pero gracias a eso millones de flores y otras plantas podían crecer por todas partes y que incluso en algunas zonas adquirían tal altitud que llegaban a la mitad del autobús dándola sensación de que en vez un autobús, era un barco que en vez de surcar agua iba surcando un océano multicolor de flores.


Volví a sacar la carta que recibí ayer de mi madre y la verdadera razón por la quería verla a ella y al resto de mis familiares de manera inmediata.


La carta decía:


--- Querida Lidia.


Como sé que mañana termina el semestre te mando estar carta para que, antes de que hagas otros planes, por favor, vengas a casa de la abuela Tania. Todas las abuelas es la que más cerca nos pilla a todas.


Lo importante es que no te preocupes, han surgido problemas, pero como digo, no te preocupes.


Saludos, tu queridísima madre que tanto te quiere



Lo divertido, por decirlo de alguna forma, era que mi madre tenía una Licenciatura en Psicología Ecológica. Es una rama que apareció hace bastante tiempo pero que al principio costó ser reconocida hasta que se pudo demostrar empíricamente que la actitud, sensaciones y sobre todo, estado emocional del ser humano estaba íntimamente ligado a su entorno natural. Pero parece ser, que algo tan básico que es, que para no alarmar a una persona, nunca le digas que no se alarme o no se preocupe, por lo que sea, ese día en la carrera no entró a clase.


Cuando llegué a casa de mi abuela Tania, ella estaba como siempre, muy ocupada con algo que la fascinaba desde pequeña y era la agricultura. Ella siempre me comentó que una profesora de colegio, le enseñó una semilla y simplemente le dijo. En esta pequeña semilla está todo lo necesario para que ella sola pueda cambiar el mundo y así somos todas las personas humanas.


Desde entonces, se ha convertido en una de las mejores fisiólogas vegetales de todo el mundo, lo que nos enseña el como las frases adecuadas a una niña pequeña pueden cambiar en ella, al igual que darle el agua necesaria en el momento adecuado a una semilla, como siempre me decía ella.


Normalmente, ella siempre estaba con una gran sonrisa y más cuando sabía que las nietas íbamos a ir a visitarla, pero esta vez no fue así. Estaba sonriente pero un halo de preocupación flotaba por su cabeza y no, no tenía nada que ver en que si el invernadero estaba dando problemas en el control de temperatura y/o filtrado de gases o simplemente el generador de lluvia estaba volviendo a fallar.


Mi nivel de preocupación creció muchísimo y al verme así, rápidamente, con el tacto que mi madre nunca tendrá, fue a mi encuentro, me abrazó dócilmente, me llevó cogida de la mano, como quien coge un diente de león y me llevó a una mesa llena de manjares como leche con miel, fruta fresca, frutos secos y unos dátiles con una pita buenísima. Me fue poniendo distintas cosas en un plato de barro, y me llenó un gran vaso con la leche y miel y casi sin yo poder decir nada me insistió en que comiera, que el viaje seguro que fue largo y que tendría que tener hambre.


En otra persona, esa forma de actuar me podría parecer incluso violenta, pero cuando lo hacía Tania, tu mente volvía a tener 8 años y un halo de nostalgia y felicidad llegaba a tu vida. Estaba en casa otra vez, C-A-S-A, con todas las letras y con toda la calidez, comodidad y seguridad que puede dar esa palabra cuando sientes que no puedes estar en otro sitio mejor.


Al poco tiempo llegó mi otra abuela, Sonia, y en cuanto me vio se le iluminó también el rostro como si un rayo de luz de sol le iluminara directamente el rostro. Se acercó a mí, se quedó mirándome un rato y me dijo que bien que me veía. Sonia era menos dada a abrazos, besos y contacto que Tania, pero no le hacía falta, sus ojos azules grandes y profundos lo decían y lo daban todo y no necesitabas más.


Después de un rato, de que yo comiera y me quedara bien satisfecha, de alguna que otra conversación sin mucha trascendencia y de algún cotilleo sin importancia sobre la zona, o si los cultivos iban bien o mal, que me resultaba muy divertido porque Tania era una genio y todo le crecía estupendamente, llegó el momento que me tenía algo nerviosa pero que ya casi había olvidado, de hecho, lo pregunté casi sin darme cuenta:


- ¿Sabéis algo de lo que mi madre me quería decir y que me mandó una carta urgente para ello?


Por un momento, todo se puso muy serio, y de repente todos las cigarras del campo se escuchaban como si cantasen al unisono y solo existieran ellas. Enseguida, Tania sonrió, a Sonia le costó un poco más, se acercaron a mí las dos.


- No es nada, no es nada, pero creo que antes me gustaría que charlásemos un rato y te cuente un poco nuestra historia. Dijo Tania


La historia de nuestra familia me la conocía al dedillo, y la historia reciente de la humanidad, nos era recordada casi a diario en cualquier asignatura de la carrera tuviera que ver con la historia o no. Siempre había algún capítulo introductorio en todas las asignaturas que se repasaba.


Se lo dije a mis dos abuelas pero Tania se puso muy seria y me respondió:


- La historia, como realmente se debe contar es por las personas que la vivieron, que no se te olvide eso. La historia no son fechas y datos, no son historias sin alma, la historia son personas, son acontecimientos que hicieron sufrir o alegrarse a esas personas, son momentos que esas personas jamás olvidarán para bien o para mal y que marcaron sus vidas para siempre, y por último, son eventos de los que tenemos que aprender, en su mayoría para que no vuelvan a ocurrir.


Entonces me devolvió una sonrisa, como si no hubiera dicho nada, pero yo no pude dejar de pensar en ello. Nunca tuve claro la edad de Tania o Sonia, parecían mucho más jóvenes de la edad que tenían realmente, era gracias a nuestro estilo de vida, nuestra alimentación sana y la falta de contaminación, pero había oído que ambas tenían bastante más de 100 años y el hecho de que cuando me contaba hechos históricos pareciese que los hubiese vivido, me daba la sensación de que fue así.


Sonia apareció de repente viniendo de un habitación pequeña al fondo de la sala contigua de la cocina, ni me había dado cuenta que se había ido, y traía un gran álbum de fotos, con gran cantidad de dibujos, recortes y letras recortadas en ambas caras. Sobre todo había muchos recortes de flores dibujadas, era la pasión de mi abuela, y se notaba en todo. Las letras recortadas decían, para mis nietas, coloreadas con distintos colores que iban del amarillo al rojo pasando por el anaranjado.


Me sorprendió mucho, porque no lo había visto antes y mis abuelas al mirarme sonrieron bastante con un tono de superioridad moral, al ver la cara de sorpresa que había puesto.


Sonia entonces dijo amablemente:


- Anda, vamos a sentarnos delante de la chimenea que Tania tiene algo muy interesante que contarte y además vas a ser la primera nieta de todas que vas a poder ver lo que ha estado haciendo estos últimos meses, que le ha llevado mucho trabajo y alguna que otra noche sin dormir.


Mi sorpresa, interés y excitación solo hacían aumentar, así que fui de muy buena ganas al gran sofá que teníamos delante de la chimenea y me situé entre mis dos abuelas mientras ellas iban poniendo el libro sobre mi regazo para enseñarme los secretos que guardaba.


En cuanto lo abrieron mi sorpresa fue mayúscula, ya que aparecía una foto que ocupaba prácticamente la primera página donde dos preciosas mujeres estaban juntas y abrazadas, con una sonrisa que solo podía expresar alegría y orgullo, como nunca antes lo había visto. Pero lo sorprendente no fue solo eso, por lo que rodeaba a mis abuelas, claramente eran ellas, no podían ser otras, esa foto tenía más de 150 años, sabía que eran mayores, sabía que no lo aparentaban, pero me pareció una locura que pudiera ser así, y ellas me miraron sonriendo y dijeron al unísono:


- Sí, somos nosotras


- Sí, esa foto tiene que tener como 160 años.


Me quedé sin palabras, abrí la boca pero no me salió ningún sonido. Lo volví a intentar, y cuando pensaba que lo iba a conseguir, Sonia me puso un dedo dulcemente en la boca y me dijo, y ahora vas a escuchar de boca de tu querida abuela Tania, la historia de cómo hemos llegado hasta aquí.


Entonces, de manera coordinada, como si lo hubieran tenido ensayado por mucho tiempo, Tania empezó a contar la historia del último siglo de la humanidad, de manera única, vivida y en ocasiones hasta con pausas de auténtica emoción y lágrimas, al mismo tiempo que Sonia iba pasando las páginas del álbum de fotos que estaba lleno de fotos, recortes de prensa, de impresiones de páginas webs e incluso de trozos de panfletos y carteles.


Historia de la humanidad. Desde el gran cataclismo hasta el gran renacer. Por Sonia y Tania, Tania y Sonia.


Eso es lo que decía el título y así empezó a hablar mi abuela.



En un momento de la historia de la humanidad, en lo que en aquel momento llamaban el año 2025 D.C, (después de cristo, una deidad en la que creían antes) y que nosotras ahora lo llamamos el año 60 A.U. (antes del Último) podríamos decir que estábamos al borde de la extinción. La humanidad había llegado a una situación de tormenta perfecta donde en la misma década se juntó, el alzamiento de la IA, la peor cara de un sistema económico que sólo pensaba a corto plazo y condujo a la humanidad a la mayor desigualdad de toda su historia, al rearme armamentístico y nuclear de todos los países, dejando de lado toda inversión en intentar paliar los problemas que ya teníamos encima como era el hambre, la falta de vacunas, el cambio climático y demás. Todo eso se juntó con una serie de gobernantes a cual peor que solo parecían querer acabar con todo, y empezaron a reaparecer enfermedades mortales que ya se pensaban extintas. Además, el cambio climático estaba haciendo gran parte del planeta inhabitable, elevando las temperaturas a una velocidad que ningún científico pudo predecir anteriormente ni poniéndose en los marcos más pesimistas.


La mortandad empezó a elevarse por hambre, enfermedades, calor y guerras, la sociedad se radicalizó ha niveles nunca vistos y nadie veía la forma de parar una dinámica que solo iba en aumento. Todo parecía perdido, hasta que una persona terminó por cometer el error definitivo, el que nadie vio venir y que nadie pensaría que se iba a repetir y fue empezar una Guerra Nuclear.


Antes hubieron cientos de amenazas, muchos países tenían armas nucleares y todos sabían que el primer país que lanzase un misil nuclear llevaría a la humanidad a su extinción, por lo que siempre eran amenazas vacías, hasta que un día no lo fue. Un gobernante, en lo que probablemente fue su último acto de locura sin sentido dio la orden de lanzar misiles nucleares, pero lo que vino después no se lo esperaba ni él.


Los misiles, unas maquinarias perfectas y mortales, nunca llegaron a salir de donde estaban. Los misiles estaban, como en la mayoría de países bajo tierra, y no se habían usado nunca antes, así que aunque todos esperaban unos lanzamientos perfectos, éstos despegaron pero no llegaron ni a levantar un metro, cayeron sobre sí mismo y explotaron. Esto no solo ocurrió en el primer país que empezó el ataque, ya que en cuanto los satélites detectaron la apertura de los silos de misiles el resto de países con potencia nuclear sin pensarlo también dieron la orden de ataque y le ocurrió lo mismo. Nadie había entendido que no puedes tener misiles de gran tamaño y potencia durante décadas sin ser usados y funcionar perfectamente después de tanto tiempo, pero en aquella época nadie pensaba. Además tuvimos la fortuna de que los únicos misiles nucleares que puede que sí hubieran funcionado, los de los submarinos nucleares, no fueron lanzados ya que por fortuna, la orden de lanzamientos les llegó más tarde y vieron como fallaban los misiles de tierra por lo que se negaron a seguir ordenes y esto además hizo que de repente todos los comandantes de los submarinos de todos los países se pusieran en contacto entre ellos para que ninguno lanzase ningún misil. Esta historia aún se está recopilando ya que dio lugar a mucha tensión y muchas conversaciones que puso a los comandantes de esos submarinos en un punto de máxima tensión, pero que gracias a la resolución final la humanidad sobrevivió y por ello se les recordará siempre.


Pero, todo esto no tuvo consecuencias cero por supuesto. Las explosiones bajo tierra, aunque no tuvieran la misma repercusión de que si hubieran sido en el aire o sobre ciudades tuvo graves consecuencias. Terremotos y maremotos asolaron el mundo entero, grandes zonas de los países e incluso países enteros desaparecieron para siempre, y la mayor parte de la tierra a causa de la la contaminación quedó totalmente estéril y muerta, incapaz de generar vida y un foco de radiación que mató a toda persona que intentó vivir sobre ella aunque fuera unos días.


En menos de 10 años la humanidad se redujo en un 70 por cierto, el número de muertos era tan grande que hubo que fabricar miles de hornos crematorios para acabar con los cadáveres que estaban llenos de enfermedades y contaminación, en una medida que dejó a toda una generación sin la posibilidad de velar por sus padres, abuelos, hermanos, hermanas....


Fueron momentos muy duros los que tuvimos que vivir, pero también nos permitió sacar la verdadera fuerza y resistencia de la especie humana, como suelen decir, tiempos fáciles crean mujeres débiles y tiempos difíciles crean mujeres fuertes.


Si todo eso no fuera suficiente ocurrió algo extraño y horrible. Los hombres empezaron a morir de manera explicable. Al principio nadie se dio cuenta, pero empezaron primero unos pocos, luego unos cientos y finalmente miles y cientos de miles. Aún con muchas instituciones y gran parte de la sociedad rota, se hizo un último gran intento para investigar y hallar una explicación y una solución. Muchas teorías aparecieron, la mayoría ligadas a la idea de que los hombres estaban más expuestos a la radiación residual que las mujeres, algo totalmente inexacto, pero por esa vía fue por donde la mayoría de científicos dirigieron sus investigaciones. Nosotras quisimos ayudar, no queríamos más muertes, no queríamos perder más seres queridos, pero en su última y más insólita expresión de orgullo, renegaron de nuestra ayuda, era algo importante para ellos y estaba muy seguros de que lo solucionarían. Pero no fue así, y siguieron muriendo sin explicación, además dejaron también de nacer niños y nacían niñas. Tuvimos que ver impotentes como morían nuestros padres, hermanos, amigos, maridos, amantes y compañeros. Su último acto de prepotencia les llevó a todos a su extinción y a nosotras parte de nuestro corazón y alma.


Perdimos toda esperanza en la vida, en el futuro, en nosotras mismas, pero en ocasiones cuando más oscura está la noche es cuando empieza el amanece. Con todo el planeta en nuestra contra, la casi perdida total de la especie humana, sólo hizo que la madre Naturaleza, empezara a mostrarnos su mejor cara, su capacidad innata de supervivencia y resilencia y hasta su capacidad de, entendiéndola y cuidándola, darnos protección.


Lo que primero ocurrió, fue, por irónico que parezca, que la gran quema de nuestros familiares fallecidos en los millones de hornos que tuvimos que crear, el humo creado, el cual nadie pensó en él, hizo bajar la temperatura de una manera radical hasta unos niveles que sólo habíamos tenido hace más de 200 años. Al principio estábamos tan preocupadas de al menos aguantar un día más que nadie se dió cuenta pero nuestros seres queridos muertos nos salvaron la vida y al planeta, y por ello nunca estaremos lo suficientemente agradecidas. La emisión de gases de efecto invernadero paró pero claramente no iban a bajar los niveles de éstos en poco tiempo, pero la bajada temporal a causa del oscurecimiento del cielo por los hornos crematorios nos dio el tiempo que necesitábamos.


Entonces, vimos como todo empezó a mejorar a una velocidad que nadie se esperaba. Por un lado, como he dicho la madre Naturaleza empezó, una vez que le dejamos solucionar por sí misma todo lo que la especie humana había roto en los últimos miles de años. Por un lado, aumentó la masa vegetal a causa de los elevados niveles de Co2, y esto al mismo tiempo hizo que las plantas pudieran hacer lo que siempre habían hecho que era transformar el Co2 y la energía solar en madera y en alimentos. Pero, la evolución siguió su curso y mejoraron los procesos y la velocidad de asimilación de Co2, por lo que pudimos ver en muy poco tiempo, algo que el hombre nunca hubiera conseguido con nuestra tecnología más puntera.


Luego ocurrió otro milagro, y es que las tierras desoladas y estériles por la radiación, dejaron de serlo casi de la noche a la mañana. Nuevas especies de plantas y otras que ya existían se adaptaron rápidamente a esos ambientes e hicieron algo que ningún humano hubiera podido que fue rápidamente absorber y aislar esa radiación en sus propios nuevos órganos desarrollados para ello. En ese momento, muchas vimos, que solo siguiendo los métodos de la permacultura, que es el equilibrio entre dejar a la naturaleza seguir su curso y poder dirigirla un poco para que nos pueda ayudar, podíamos volver a no solo recuperar la tierra perdida por la gran catástrofe nuclear, sino que además la tierra volvería a estar viva y a producir alimentos y hábitat para todos. Sólo por ello, a día de hoy uno de los continentes más grandes del planeta que fue totalmente devastado por el veneno nuclear tiene ahora el nombre de Fukuoka.


En cuanto a la tecnología, en una primera instancia fue rechazada totalmente, pero con el tiempo, otra rama de la permacultura, que era la permacomputación, nos convenció, sobre todo por algunas permacompunautas, que si cambiábamos totalmente el paradigma, y veíamos que no era necesario una continua mejora de esta, ya que con la tecnología de los años 70 y 80 era suficiente para todo lo que necesitábamos, el uso de esa tecnología en un entorno donde no era necesario sacar provecho económico, sino práctico, nos ayudaría y no nos llevaría a los vicios del siglo pasado. Sólo usábamos la tecnología de manera muy limitada, usando tecnología, que afortunadamente, algunas personas habían conseguido conservar de aquella época la cual era suficientemente potente para nuestras necesidades y al mismo tiempo, fácil de mantener, reparar y conservar. Además nos pudimos centrar en otras tecnologías que eran mucho más importantes como era la agricultura ecológica, la medicina, la mejora en la efectividad de las energías renovables y la integración de todo con la naturaleza, ya que ya habíamos aprendido que sólo bajo su amparo podríamos sobrevivir como especie.


Pero no solo mejoramos todo esto, el hecho de, tras la desgracia de la desaparición del hombre, las relaciones entre, grupos, se transformaron en totalmente pacíficas. Hubieron conflictos, por supuesto, pero estos se solucionaban con la negociación, y aunque habían muchas mujeres muy agresivas, esa agresividad venía de una época y una sociedad que había hecho que tuvieran que ser agresivas para poder competir contra hombres agresivos. Ahora sin ellos, esa agresividad general se fue disipando. Esto cambió completamente las dinámicas y es que fue la primera vez en la historia de la humanidad donde la especie humana no se preocuparía jamás de desarrollar armas de ningún tipo. Esto parece obvio, pero siempre gran parte de los esfuerzos de todo grupo humano hasta la fecha habían sido en la búsqueda y fabricación de armas y su posterior uso para invadir territorios por la fuerza. Ahora había desparecido esa necesidad por lo que todo ese esfuerzo se trasladó en mejorar nuestro entorno, a nosotras mismas, a aprender a vivir más espirituales, más unidas entre nosotras y en definitiva más felices.


Y como dicen, que no hay sin tres, el tercer milagro, el cual aún muchas de nosotras estamos investigando, nuestra biología cambió totalmente. A falta de hombres tuvimos que recurrir a la inseminación artificial para tener descendencia. La parte buena es que no fue difícil, ya que es mucho más fácil transformar óvulos en espermatozoides que al revés, igual que es más fácil transformar algo tremendamente complejo en algo más sencillo. La parte mala era que por supuesto que se perdió mucho romanticismo, en el acto de generar vida, pero siendo sincera, tampoco era romántico, las violaciones, los matrimonios concertados, las veces que las mujeres fueron forzadas incluso por sus amantes a tener sexo sin que ella realmente quisieran o le produjera dolor y todo el daño que el hombre siempre le ha hecho a la mujer para que esta le de descendencia, quisiera ella o no. Así que finalmente fue en general, más un alivio que otra cosa.


Entonces nuestro cuerpo, sin esa presión por la reproducción, cambió sus ciclos, ya no teníamos que sufrir todos los meses el dolor de la menstruación, y por lo tanto la menopausia cada vez se fue retrasando más y más y por lo tanto, nuestro cuerpo fue cada vez más longevo, más saludable, más vital. Aquello por lo que muchos hombre en el pasado pagaron grandes cantidades de dinero y esfuerzo para conseguir alargar la vida, a nosotras ese don se nos regaló, y poco a poco las mujeres fácilmente fueron superando los cien, ciento veinte, ciento cincuenta y sabemos de mujeres que ya llegan a cerca de los doscientos años. Como sabes no hablamos mucho de ello, pero no por ello no agradecemos semejante acto de bondad por parte de la madre Naturaleza.


Cuando Tania terminó de hablar, un largo silencio pesado como la roca de Sísifo. Yo no podía articular palabra, solo veía como tanto a Tania como a Sonia le caían las lágrimas. Ahora si me parecieron tremendamente ancianas, y en su rostro solo veía el dolor sufrido por tantos años de sufrimiento. A mí también me caían las lágrimas, pero no era de pena, era de rabia, rabia hacia los hombres que habían provocado por su ambición, su estupidez, su locura y su ansia de poder, la casi extinción de la especie humana de toda la vida en el planeta. Odiaba en ese momento a los hombres como jamas lo había hecho nunca en la vida. Era odio, asco y repulsa, como se puede tener a una cucaracha, no, era peor que eso. Sólo ver las caras de sufrimiento de mis abuelas me hacía notar ese odio como nunca lo había sentido en cada fibra de mi ser.


Entonces Sonia, como si mi rostro estuviera diciendo claramente todo lo que sentía en ese momento, me miró, primero seria, pero luego esbozó una amplia sonrisa y simplemente me dijo:


- Hay que aprender a perdonar. La vida es demasiado maravillosa como para tener rencor.


También Tania sonrió y ambas rejuvenecieron como 100 años y esas maravillosas sonrisas al final, me relajaron y maravillaron como el amanecer más hermoso.


Justo en ese momento empezaron, como si hubieran estado esperando en la puerta al momento justo, todas mis primas. Susana, Sonia, Alicia, María, Sandra, Clara, María Jesús, Juana, Carmen, Lorena y Raquel. Todas preciosas, todas maravillosas, todas sonrientes, todas mi familia. En ese momento la casa se llenó de vida, de alegría, de alboroto y de abrazos, besos, alabanzas, recuerdos y anhelos.

s cerraron el libro e hicieron como que lo escondían, pero alguna mirada furtiva de alguna de mis primas me hicieron entender que ellas ya sabían perfectamente la historia que me acababan de contar. Simplemente fuimos todas a la gran mesa de la cocina y empezamos a sentarnos, una vez que los halagos sobre lo guapas que estábamos todas, los besos y abrazos y los típicos comentarios sobre la ropa que llevábamos diciendo lo bien que nos quedaba fueron terminando.


Una vez en la mesa, nos fuimos sirviendo toda la comida, la leche y la fruta que ya había en ella y seguimos riendo, hablando, comentando cosas sobre la universidad, el trabajo, etc.


La gran noticia


Estaba siendo uno de los momentos más emotivos, vividos y emocionales de mi vida, imagino que por lo que acaba de pasar y del gran contraste con lo que acaba de vivir y estaba dichosa y en total armonía con toda mi familia hasta el punto que un calor reconfortante emergía de mi pecho y llenaba todo mi ser.


En ese momento de total auge de emociones y alegría, apareció mi madre por la puerta. Su cara fue de una alegría reservada y sobre todo de una gran preocupación. Cuando la vieron mis abuelas también pasaron a tener un tono más sombrío. Mis primas la vieron y todas la saludaron casi al unísono.


- Hola tita. ¡Qué alegría que estés con nosotras!


Algunas empezaron a levantarse para darle un abrazo y/o beso, pero ella hizo rápidamente el gesto de que se mantuvieran sentadas. Parecía con bastante prisa por hacer lo que había venido a hacer y no parecía que fuera a abrazarnos.


Poco a poco nos fuimos poniendo todas, serias, alguna tardó más que otra y todavía alguna risa, quedó pero se fue apagando y el silencio empezó a extenderse como una manta que se deja caer sobre todas nosotras. Una vez que todas estábamos calladas. Se puso de pié en una punta de la mesa para que toda la pudiéramos ver y escuchar bien. Entonces habló:


- Venía a deciros que algo muy importante ha pasado en nuestra familia. Algo que quiero avisaros, va a cambiar para siempre el devenir de nuestra familia y no creo que para bien.


Nuestras caras de pavor no eran para nada disimulables.


- Vuestra prima Marta.


Prosiguió.


- Acaba de ser madre.


De repente un gran alivio nos inundó, incluso empezamos a reír de forma nerviosa. Pero, mi madre lejos de sonreír o mostrar algún tipo emoción de alegría, se puso aún mucho más seria y apesadumbrada. Eso hizo que, volviéramos a caer en un silencio que lejos de ser incómodo, congelaba el corazón. Y terminó diciendo:


- Y es un niño



----- Fin ----











































































































































































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