El camino sin salida de los datos personales
Introducción
Hace un tiempo leí por alguna parte que los datos personales que damos a las grandes empresas, son el nuevo petroleo de este siglo. No sé si es exactamente la frase así, pero sí, la cantidad de datos que hemos donado de manera gratuita, a veces sin motivo ninguno y otras veces a cambio de un supuesto servicio que iba a mejorar nuestras vidas o cambiarlas totalmente, pero que realmente no ha sido así es increíble. Si pudiéramos cuantificar el número de datos que hemos depositado en los servidores de las grandes empresas, nos sorprenderíamos de lo ilusos que hemos sido.
Voy a intentar poner algunos números sobre la mesa para poder ver el alcance de esto.
Cuántos datos compartimos
https://www.20minutos.es/noticia/4368243/0/cada-persona-en-la-tierra-genera-1-7mb-de-datos-por-segundo-que-se-puede-hacer-con-toda-esa-informacion/
Saber exactamente cuantos datos genera cada persona es muy difícil y solo podemos hacer estimaciones aproximadas, pero además cualquier aproximación se quedará obsoleta prácticamente a los pocos meses y es que la aceleración de las nuevas tecnologías produce esto. Lo mejor es ir a un año concreto y estimar el crecimiento que ha habido.
Anualmente, la firma de software en la nube DOMO publica un informe sobre la cantidad de datos recopilados en cada minuto y, como parece presumible, los números aumentan año tras año. El informe de 2019, ‘Data Never Sleeps 7.0’, afirma que este año habrá 40 veces más bytes de datos que estrellas hay en el universo observable. En el gráfico de 2018, se afirmaba que “se crean más de 2,5 quintillones de bytes de datos todos los días” y que se estima que cada persona en la Tierra genera 1,7MB de datos por segundo. Somos 7.75 billones.
La cifra de 1,7 MB de datos por segundo no está nada mal y era en 2018, por lo que nos podemos hacer una idea lo que habrá subido en el 2026 y subirá en el 2028 o 2030. Además hay que contar que cada vez los usuarios tienen más aparatos o formas de subir sus datos a la red. Hablamos de gadgets como relojes inteligentes, bandas de medición de sueño o frecuencia cardiaca, gafas inteligentes, lectores de ebooks que incorporan cámaras y gps, anillos inteligentes y un largo etcétera. También es verdad que por parte de un grupo de la sociedad está empezando a haber una concienciación de este exceso de la intrusión de su privacidad, pero aún no sabemos si esto puede llegar a ser significativo.
Qué se hacen con estos datos
Esa es la gran pregunta del millón. Por un lado, sabemos que esos datos se obtiene la mayor parte de las veces de una forma ilegal o al menos alegal, se sabe que los móviles con sistema operativo Android e iOS, son accesibles a los datos de los usuarios por parte de las empresas que han creado esos sistemas operativos y que pueden acceder en cualquier momento a sus cámaras y micrófonos así como a sus datos. Por supuesto, los responsables de esas empresas nunca lo reconocerán abiertamente ya que es ilegal, pero se ha comprobado que lo hacen. <- poner referencias.
En algunas artículos se habla que estos datos los hemos dado voluntariamente aceptando los contratos que "hemos firmado" cuando hemos instalado cierto programa, pero la realidad es que nadie puede dar su consentimiento a cosas que sean ilegales en su país. Es como si yo instalase un programa donde yo diese, por error o por dejadez el consentimiento de que el creador del programa me pudiera matar. Entonces, viniera a mi casa el creador del programa y me matase y por eso se librase de cualquier condena, claramente no tendría sentido. Por lo que, cualquier excusa que quieran poner las empresas que roban tus datos, este robo es ilegal y según las normas europeas deberían pagar elevadísimas multas, cosa que no ocurre.
Por otro lado, los datos robados suelen ser entre otras cosas vendidos a otras compañías o usados por estas mismas compañías inicialmente para publicidad, pero no de una forma simple o directa como mucha gente piensa, en plan, si saben que tengo un gatito, me van a enviar publicidad de productos para gatos, ojalá. Las campañas son mucho más complejas, pueden sabiendo los gustos y la forma de pensar de una población definir perfectamente a esa población y definir campañas completas de marquetín bien sea para vender un producto para futuros años, definir tendencias futuras o definir incluso tendencias políticas. La publicidad ya no es averiguar lo que quiere el consumidor sino dirigir al consumidor para que le guste un producto que no existe y lo necesite por encima de todo. Todo esto lo sé porque yo mismo lo he hecho.
Qué podemos hacer contra eso
Lo que voy a decir puede sonar raro pero es realmente lo que pienso y es que actualmente, no hay solución posible. Tal vez una mitigación, tal vez mejor control, o tal vez se me escape alguna medida posible pero tal como está la industria, como funcionan los gobiernos, los especuladores y los lobbies, no veo solución posible.
Yo soy una persona que he intentado y por mucho tiempo he conseguido mantener mis datos lo más privados posibles. Uso navegadores que no permiten el rastreo, no uso mucho las redes sociales y no subo casi nunca una foto donde aparezca mi cara, pero todo eso da igual. A día de hoy las empresas, gobiernos, asociaciones, etc, tienen nuestros datos y de forma supuestamente lícita, ya que es necesario y se entiendo que los tengan, no quiero dar todos mis datos a mi seguro médico cada vez que vaya al médico privado o al público, pero luego te enteras que han "hackeado" al gobierno, a tu seguro, o a tu ONG preferida y han adquirido todos tus datos. Tienen tu nombre, direcciones, contraseñas, etc, etc.
Por otro lado, a veces pienso que nos piden demasiados datos. Hoy mismo, me he hecho un seguro de una microondas y me han pedido hasta la talla de calzoncillo que uso. La parte buena es que he estado hablando con la mujer que me estaba haciendo el seguro como una hora ya de otras cosas porque coincidíamos en muchas cosas.
Pero bueno, el verdadero problema ya no es tanto eso, que se supone que roben directamente los datos del gobierno o de empresas nacionales, es o debería ser anecdótico, sino de los datos que damos tranquilamente y sin ningún tipo de control a empresas extranjeras. ¿Tengo algún problema con las empresas extranjeras? Pues claro, porque aunque yo soy una persona muy abierta y para mí la globalización es real, la realidad también me dice que cada país tiene sus leyes y reglas y por lo tanto cada empresa depende de en dónde esté registrada tienen distintas obligaciones y ventajas.
Nunca he tenido mucha fe en la legislación generada por la Unión Europea y el marco europeo pero reconozco que con sus errores, que son muchos, también han tenido aciertos con el tema de los datos y su gestión por parte de las empresas. Y lo estamos viendo en el hecho de que empresas extranjeras, de EE.UU en concreto, se plantean no funcionar en Europa porque no les permite gestionar alegremente los datos de los ciudadanos europeos, tal como sí lo hacen con los de su país. Si es verdad que la mayoría de las veces solo son órdagos y finalmente prefieren pasar por el aro o pagar una multa millonaria, pero bueno, al menos quiere decir que la ley va por buen camino, el problema por supuesto está luego en la corruptibilidad de los políticos que la gestionan. Pero como decía, esas cosas también reflejan la importancia de trabajar con empresas extranjeras o no.
Y por eso es tan importante, que tengamos claro dos cosas:
- No usar servicios extranjeros en cosas totalmente críticas.
- No dejarnos llevar por le engaño del gratis. Ya sabéis, si es gratis el producto eres tú y tus datos.
Con el primer punto por supuesto me estoy refiriendo primeramente en cómo administraciones públicas, colegios e institutos, ongs, etc, trabajan usando en exclusiva servicios de Microsoft, Google o similares. Es perjudicial, porque le damos nuestros datos y los de nuestros hijos, en el caso de colegios e institutos, a empresas extranjeras, también le damos el control de nuestro trabajo y además le quitamos el trabajo a empresas locales. Actualmente hay empresas locales que pueden montar un ecosistema de aplicaciones semejante a las de Google, Microsoft, etc, por un precio de lo más aceptable y teniendo total control de los datos y en el proceso pagamos el sueldo de ciudadanos locales que van a gastar ese sueldo en tiendas locales y hace crecer el IPB del país y no de otros países.
Reconozco que esto a veces es complicado porque requiere que nos juntemos, organicemos y exijamos a esos organismos que dejen de usar esas grandes compañías, pero bueno, la idea de una sociedad es esa, aunque cada vez nos quieran aislar más y más para que no demos follón y solo seamos consumidores dóciles de grandes empresas.
Pero luego está lo que sí hacemos como personas individuales en las que tenemos nuestra propia responsabilidad. Por ejemplo, usar herramientas privativas de comunicación y de empresas extranjeras. Sí, te miro a ti usuario de Whatsapp, que habéis conseguido, ojalá cuando leas esto no sea así, la herramienta de comunicación hecha de facto, para todo. Y digo para todo porque efectivamente hablamos de una herramienta de una empresa extranjera usada por gobiernos, administraciones, colegios e institutos, etc, etc, hasta el punto que es obligatorio tener la aplicación hasta el punto que cualquier alternativa, por ejemplo, a los sistemas operativos actuales para móviles, han caído en el olvido por no poder dar soporte a esta aplicación y digo no poder, porque ellos ese tipo de cosas.
Tengo la esperanza de que en un futuro, los gobiernos se den cuenta del peligro de todo esto y muevan ficha, aunque como digo actualmente lo veo difícil por el poder de las empresas y sus lobbies, y por este tipo de cosas el control de los datos a día de hoy lo veo imposible, pero bueno, espero equivocarme.
Sin terminar este capítulo de forma tan negativa, en un futuro capítulo al menos explicaré posibles soluciones que podemos hacer en nuestro día a día para al menos poder tener un control mayor de nuestros datos.
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